KALÓS SUEÑO ALBOR

KALÓS SUEÑO ALBOR
La palabra griega Kalós significa “bello” y se refiere tanto a la belleza, como a las buenas cualidades de personas, cosas, acciones o ideas. Estas dos cualidades reunidas remiten a tres virtudes universales: verdad, bondad, y belleza, -o realidad objetiva, ética y estética, planteados por Platón en su libro “El banquete”-, y contenidos en esta exposición. En su intento
por retener la belleza del mundo, el artista la transforma en imágenes mentales, figurativas o abstractas. En esta muestra, cada pintor busca su manera de expresar el asombro por el objeto, sin dejarse de preguntar, como en un desdoblamiento, por el oficio de pintar, porque también es inherente al ser humano cuestionar no solo el saber, sino también el hacer.
En el taller, el artista también reflexiona sobre su soledad: “La soledad es mi compañera más fiel”, decía Picasso; Van Gogh afirmó: “La soledad es mi refugio, donde encuentro la paz y la inspiración”. Y Leonardo da Vinci opinó: “La soledad es el lugar donde puedo encontrarme a mí mismo”. En esta muestra el pintor Carlos Cuéllar González refiere con sus obras a este tema fundamental del que poco o nada se habla. En forma honesta su trabajo pictórico nos
cuenta de las inmersiones de sus personajes en una soledad aceptada y serena, simbolizada en vibrantes fondos de color.
Las imágenes que nos presenta Josué Carantón S. en esta exhibición son abstracciones visuales del páramo, en un llamado por su protección, es decir por la “experiencia ética”, pero también estética, en conjunción con los tapices de Gabriela Pacific, de técnica ancestral, que hablan de utopías contrarias, o distopías actuales de sequías y destrucción de selvas. Por otro lado, las fotografías análogas en fuertes contrastes en blanco y negro de Marcela Acosta
describen procesos del trabajo de la palma real, donde se confunde el trenzado de la hoja seca con el tejido dejado por el tiempo en la piel de las manos de artesanos.
La perspectiva de la obra simbólica de Cristina Salazar hace que el ojo salte a los distintos planos para contemplar lo artístico del espacio, mientras la belleza de las daturas de Ser Jiménez es resaltada por los inusitados colores con que nos sorprenden estas flores, que el artista sabe transformar en contundentes imágenes.
Sueño, belleza y albor se encuentran en los personajes arropados y fusionados con elementos de la naturaleza del pintor Asdrúbal Medina G., igual que la obra del artista Jhony Chaparro Porras que con trazos semi abstractos o figurativos, y armónicos colores, describe paisajes de páramo y sabana. Javier González P. se centra en el sentir, más que en el entender, de acuerdo a la filosofía zen, y encuentra belleza en el color por sí mismo, logrando abstracciones
pictóricas que se enfocan en el gesto. El artista Gustavo Mantilla H. nos habla de umbrales y alboradas simbólicas en su obra, explorando la técnica de láminas metálicas oxidadas y logrando un interesante trabajo que oscila entre la pintura y la escultura. El maestro Sebasthyan Ocampo experimenta también en la superficie del corcho para exponer dibujos en
serigrafía de personajes que cuestionan su rol masculino, las relaciones “líquidas” y el vacío de la época, -citando a Z. Bauman y G. Lipovetsky- y que emergen de textos al azar que rompen con una secuencia racional, y que remiten al movimiento dadaísta y la escritura automática que pretendía llegar al subconsciente. Forma y contenido se funden en la obra de este artista, profesor y teórico del arte.
Cristina Salazar













